Por Bantú, protestas airadas; por 157 mil abortos "legales", pesado silencio

14.07.2016 13:03
Claro que nos dolió la muerte del gorila Bantú. Sabemos que todos los animales son capaces de sentir dolor y de sufrir.
 
Por supuesto que condenamos el caso y exigimos una investigación pulcra y justa. 
 
Estamos de acuerdo, también, en que se apliquen las sanciones que correspondan.
 
Es deber de cada ser humano cuidar de las criaturas inferiores. Y de mitigarles el sufrimiento, en caso de determinar que es necesario el sacrificio.
 
El celo por Bantú, visto así, está más que justificado.
 
Pero vemos que hay varias pesas y varias medidas:
 
1. Las corridas de toros son permitidas en México y en otras partes del mundo, a pesar de lo sangrientas que resultan. En España, por desgracia, la "fiesta" acaba de cobrar la vida de un matador.
 
2. Las peleas de perros en nuestro país, se siguen organizando.
 
3. El abandono de mascotas, aumenta.
 
4. El tráfico inhumano de especies, de igual forma.
 
Todo eso es absolutamente condenable.
 
El clamor por Bantú es ensordecedor pero, en cambio, el silencio por los más de 157 mil abortos practicados por el gobierno de la Ciudad de México, es de miedo. Para consultar la cifra oficial (vigente al 14 de julio de 2016), dé clic en la siguiente dirección electrónica: https://ile.salud.df.gob.mx/estadisticas-interrupcion-legal-embarazo-df/
 
Las cifras oficiales de la Secretaría de Salud de la CDMX son las siguientes: 157 mil 984 "interrupciones legales del embarazo" se han practicado de abril de 2007 a abril de 2016.
 
Estamos hablando del asesinato de casi 158 mil seres humanos.
 
La Comisión de Derechos Humanos local ya intervino en el asunto de Bantú, pero guarda un silencio cómplice en el caso de los abortos practicados en las clínicas del gobierno capitalino.
 
Por desgracia, para el gobierno federal, para la Cámara de Diputados, para el Senado de la República, para la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para el gobierno capitalino y demás instancias es importante la muerte de un gorila y no, el genocidio de casi 158 mil criaturas humanas, aún más indefensas de lo que estuvo Bantú.