Sonidos de una flautita huichol
Espectrograma de los sonidos de una flautita huichol.
Por Roberto Velázquez Cabrera
El objeto de esta nota es anunciar el análisis espectral de los primeros sonidos grabados de una flauta mexicana, que fueron registrados por Carl Lumholtz, a fines del Siglo IXX. El documento PDF del estudio puede verse abiertamente en Tlapitzalli, con otras figuras. El análisis del caso es importante y original, porque es el único registro conocido de sonidos de una flauta de esa época y también es el único de un instrumento huichol tocado sin cantos.
La gran mayoría de las grabaciones en cilindros de cera son de cantos, debido a que él y los primeros investigadores estaban más interesados en las voces de lo que cantaban, para tratar de trascribirlos y proponer significados, aunque no se conocen muchas partituras musicales precisas y no lograron su objetivo semiológico con mucha precisión y certeza.
Ni siquiera conocían sus diversos y numerosos idiomas y muchas de sus voces de animales, adornos sonoros y cantos poéticos antiguos son indescifrables o crípticos, para los investigadores de culturas ajenas. Lo conocido de ellos son mayoritariamente generalidades.
La grabación analizada se incluye en el disco de una publicación [1] de la Comisión de Desarrollo Indigenista (CDI). En un cuadro del “Repertorio de grabaciones de Carl Lumholtz en la región huichola (1898)” del librillo, se proporciona sólo la siguiente información de la grabación (p 37):
Núm. 17; Cinta núm. 1517.26; Cilindro núm. 272A; Descripción (traducción literal de los registros de la Universidad de Indiana) Instrumental, flauta sola, de tono extremadamente alto: 44’’, e; Información complementaria. Flauta, escala pentáfona, muy aguda. Origen: al parecer cora (no mencionan una prueba de eso, ya que Lumholtz no registró los lugares de sus grabaciones).
Las frecuencias sonoras de la grabación se muestran en el espectrograma en color de la Fig. 1 [2]. Se observan en color amarillo dos notas con frecuencia fundamental F0 o tónica, más fuertes, aunque no son planas. Aparecen otras dos notas anaranjadas menos fuertes y con cambios continuos de frecuencias como los glissandos, parecidos a los sonidos de algunos pájaros. La señal tiene mucho ruido de fondo mostrado con color naranja y guinda, hasta cerca de 5 kHz con dos frecuencias armónicas débiles. La armónica mayor es superior de 6 kHz.
El rango de la frecuencia F0 va de cerca de 1600 Hz a 2150 Hz, en dos ocasiones variando en forma continua. Las notas más fuertes se generan alrededor de 1640, 1810, 1970 y 2080 Hz, Se observa con mayor detalle que las notas no son planas y cubren un rango acho. Por ejemplo la de 1810 Hz, va de 1750 a 1860 Hz.
Unas notas generadas son largas y otras muy breves. Para los que tienen educación musical, se estima la altura de las notas medias más fuertes equivalentes aproximadas en la escala temperada actual: G#6-22 cents, A6+48 cents, B6-5 cents y C7-11 cents.
Las notas medias o aproximadas generadas podrían escribirse en un pentagrama musical, aunque no es posible representar bien algunos sonidos, con mucho realismo, como los que son variables continuos en su altura que se parecen a los de algunos pájaros, aunque podrían aproximarse con ligaduras.
En los pentagramas tampoco puede escribirse el timbre, que es el resultado audible de todas las frecuencias generadas por la flauta en un instante, ni la intensidad de cada sonido.
La alta tesitura de los sonidos de la flauta permite que se perciban fuertes de cerca y a distancias considerables, aunque no sean de mucha potencia acústica radiada, porque se generan en el rango de mayor sensibilidad auditiva humana (1-6 kHz), aun en ambientes de mucho ruido y otros sonidos intensos, como los de las ceremonias y danzas.
Los sonidos de las flautas son muy apreciados por los pueblos de climas fríos de montañas y valles altos que les gustan las melodías, como los huicholes. Las melodías pueden seguirse con la mente. Los pueblos de climas cálidos prefieren los ritmos, que se perciben con todo el cuerpo. Esos gustos distinguen a los huicholes de los coras, que viven más cerca del mar.
Ese tipo de sonidos pueden generarse con una flautita de 3 o 4 obturadores grandes, para poder producir variaciones tonales, como las de carrizo que utilizan los Voladores de Papantla. Las flautillas de tonos agudos, eran muy utilizadas en el México Antiguo, como las llamadas de Tezcatilipoca que se usaban mucho en la llamada Cuenca de México.
El Análisis virtual de una flauta mexica 130 se refiere a una flautita antigua que genera sonidos parecidos. Fue el primer análisis formal del suscrito realizado sobre un resonador mexicano de aliento. Su estudio se propuso para un trabajo de tesis de maestría sobre aerófonos mexicanos, en el Centro de Investigación en Computación del IPN, en 1999, pero no lo aceptaron, en parte, porque no consideraron suficiente un análisis virtual, que fue realizado con modelos experimentales, ya que no fue posible analizar la flautita antigua. El encargado de la bodega mexica del Museo Nacional de Antropología [3], no estaba interesado en que se analizara directamente esa flautita.
Tengo varias docenas de modelos experimentales de ese tipo de flautitas. Las decoradas con una flor son la mejor representación de las palabras e ideas poéticas nahuatlacas; In xochitl in cuicatl o Flor y canto, muy relacionadas con el misterioso Xochipilli, que incluye representaciones de flores alucinógenas y grecas de los sonidos.
Los huicholes también han utilizado plantas alucinógenas como el peyote, para entrar a otros mundos, lo que les ha ayudado en su maravillosa imaginación y creación artística. Parecen inspiradas en sueños de seres y fenómenos de la naturaleza, que aun adoran y veneran.
Una flautita antigua de ese tipo, pero con su aeroducto largo, fue exhibida en la Colección Stavenhagen, en el Centro Cultural de la UNAM de Tlatelolco.
Los sonidos de ese tipo de modelos de flautas mexicanas pequeñas pueden escucharse abiertamente. En un congreso de música arqueología en China de 2010, Abraham Elías ejecuta dos modelos de flautitas tezcatipoca, que hacen los hermanos Gregorio y Mario Cortes Vergara de Texcoco. Al final (3:00), las rompe, como se relata en escritos de testigos de la época de la invasión de hace cinco siglos, sobre un joven flautista que las tocaba antes de que lo sacrificaran. La interpretación de Abraham Elías no fue muy realista, porque le aplaudieron mucho, en lugar de sacrificarlo.
Modelos de flautitas similares se entregaron a la Dra. Cristina García Islas para sus obras singulares de música contemporánea. Este escrito se hizo para apoyarla, ya que le solicitaron una obra e ideas sonoras para una exhibición que organizan sobre Arte huichol [4] en el Consulado de México en Montreal Canadá. También pueden examinarse los ritmos huicholes.
Los diseños de esas flautitas y de otros resonadores pequeños mexicanos son excelentes modelos para recrear la metalurgia de joyas cantadoras que son únicas en el mundo, como la plateada del suscrito de la Fig. 5, pero por desgracia no se han encontrado interesados institucionales, para apoyar su desarrollo, difusión y aprovechamiento.
Los registros sonoros de Carl Lumholtz tampoco han sido de mucho Los interés, para los que estudian los pueblos de origen antiguo que visitó. Ni quiera los etnólogos y antropólogos que han organizado congresos sobre él y su trabajo se han interesado en sus registros sonoros, como si fueran sordos.
Los sonidos analizados no se incluyen en mi sitio web, porque se prohíbe su difusión en la publicación de la CDI. Tampoco están disponibles abiertamente en algún otro sitio.
Esa prohibición es otra causa de que no se conozcan bien los primeros sonidos grabados de los pueblos de origen antiguo, ya que aunque originalmente esa restricción fue impuesta por las empresas comerciales disqueras, también ha sido adoptada por las instituciones públicas y educativas.
Dicen que la prohibición es para proteger los derechos de los autores, pero ya murieron y no recibieron, ni los que sobreviven reciben muchos beneficios por sus obras sonoras. Tampoco las instituciones que publican sus obras reciben muchos ingresos por su venta, porque algunas ya se agotaron y de otras son muy reducidas sus ediciones o no se conocen con amplitud.
Ni siquiera las fonotecas nacionales que resguardan las grabaciones de Carl Lumholtz, que también fueron donadas por el gobierno de Noruega a México, las han difundido abiertamente y con amplitud, ya que prefieren dar a conocer las más recientes o actuales.
El patrimonio sonoro mexicano resguardado de nada sirve, si no se estudia y se da conocer, y sin ello tampoco puede recuperarse algo de los grandes trabajos y altos costos incurridos para su recuperación, digitalización y preservación.
La única referencia bibliográfica localizada sobre los cilindros de Carl Lumholtz, se localizó en la revista ReSOUND de la Universidad de Indiana, pero no ha podido conseguirse una copia.
Otra limitante importante es que en las escuelas de los especialistas relacionados (etnomusicólogos, musicólogos, etnólogos, antropólogos, etc.), no les enseñan las técnicas científicas necesarias para el análisis sonoro. El único etnomusicólogo local que ha sugerido utilizar los “sonogramas” para analizar y transcribir pistas sonoras etnológicas mexicanas fue el Dr. Arturo Chamorro, como lo hizo Charles Seeger con su equipo llamado Melograph.
Reproducir o transcribir musicalmente y con realismo los sonidos de la flautita es un reto tecnológico interesante. Es una prueba para los algoritmos automáticos existentes, ya que no se sabe si pueden funcionar bien con pistas grabadas que incluyen mucho ruido de fondo. Al menos, puede hacerse una prueba con alguien que tenga y sepa usar esos programas.
Ni siquiera los flautistas locales famosos que han comentado públicamente que les gustan las flautas mexicanas, han mostrado en la realidad mucho interés en ellas o en sus modelos. Otros flautistas que dicen les interesan las flautas del Occidente, no han podido/querido ayudar en los estudios formales sobre ellas.
Por desgracia, tampoco se han encontrado interesados institucionales en apoyar los estudios sonoros mexicanos formales y su difusión amplia, como los que han sido realizados por el suscrito, desde 1999.
El análisis y difusión de sus sonidos, aunque sea espectralmente, es importante para ayudar a difundir algo de las primeras grabaciones singulares de nuestros pueblos de origen antiguo, como el huichol, que no estaban muy contaminados por las influencias ajenas.
Me dio un gusto especial poder analizar sonidos de un pueblo originario de Jalisco, por ser mi estado natal, aunque desde hace muchos años se escuchan principalmente los de mariachis y de otros géneros musicales actuales, incluyendo algunos venidos del extranjero y otros comerciales, como mucha basura sonora que imponen las televisoras y radiodifusoras.
Se han recuperado muchas flautas antiguas de varios tipos y culturas mexicanas. Algunas son muy hermosas, como la Flauta preciosa 5-Sol-Vida, que desde 2010 se ha venido estudiando y difundiendo como ninguna otra con técnicas de la Arqueociencia sonora, pero sus sonidos musicales son muy diferentes. Sus sonidos suaves y delicados, pueden escucharse en una melodía breve (0:18) de Nancy Rumbel, que es una de las mejores ejecutantes de ocarinas del mundo.
Los estudios de esa hermosa flauta y de la extraordinaria Ilmenita sonora olmeca se han incluido en varias charlas, como una original solicitada e impartida en el Auditorio del Museo del Templo Mayor sobre Sonidos Mexicanos Prohibidos y Abandonados, pero su publicación en papel fue rechazada en el INAH, sin proporcionar las causas lógicas, fundamentadas o comprobables, como se comenta en una inconformidad no atendida.
La demanda potencial de investigación y difusión sonora mexicana es muy alta. Existen cientos de miles de artefactos sonoros arqueológicos y antropológicos recuperados y de grabaciones etnológicas resguardados en los museos, colecciones, exploraciones, ceramotecas y fonotecas, esperando ser analizados formalmente con profundidad y difundidos con amplitud.
Este ejercicio muestra que hasta una grabación desconocida abiertamente y sin información original puede ser materia de análisis formal y difusión amplia, en los foros que se interesen en ella y en la cultura sonora de su pueblo originario huichol (wixarrica).
Para atender comentarios y preguntas, como los de mi amigo Jesús Mora Echeverría y para reforzar la importancia del caso analizado, se hacen algunas aclaraciones.
Las flautas o resonadores tubulares con embocadura de pico se han usado en la mayor parte de nuestro continente. Las pequeñas de arcilla se han rescatado en varias regiones del México Antiguo. Se usaban desde mucho antes que se desarrollaran las flautas europeas en la época llamada barroca (Siglos XVII y XVIII). No se conoce bien la distribución de su utilización geográfica, de acuerdo a su morfología y materiales, ni siquiera las de carrizo que aún se usan en varias comunidades rurales.
En algunos escritos académicos y oficiales, ni siquiera se muestran o comentan sus flautas antiguas o actuales de los huicholes, como uno de la CDI.
No se conoce otra grabación de una flauta del Siglo IXX, ni siquiera entre las registradas por Carl Lumholtz, a pesar de sus viajes que hizo, desde Sonora hasta Michoacán.
Utilizo la palabra “flautita”, más que para indicar pequeñez, es para significar aprecio y veneración, como el “tli” del náhuatl, que se traduce al español como “ito” o “ita”, aún se utiliza mucho en México, sobre todo, por gente de pueblos de medios rurales que aún mantienen algunas de sus formas tradicionales de hablar, en muchas palabras usadas como cielito, florecita, agüita, perrito, pajarito, cafecito, cigarrito, vinito, panecito, tortillita, galletita, etc.
Utilizando los modelos matemáticos de flautas de pico y con experimentación, es posible hasta recrear una flautita que genere sonidos similares a los analizados, si se desea.
Esta nota se anucia en Periodismo Libre, de Jorge Santa Cruz, para agradecer que sea el único sitio de noticias que tiene una Sección sobre Sonidos Mexicanos. También es el único periodista profesional que ha manifestado aprecio por los estudios sonoros publicados. Comentó sobre la misma nota anunciada en mi portal de Facebook Tlapitzalli:
“Gracias, querido y admirado Roberto. Gracias por investigar sin esperar algo a cambio, más que se conozcan estos hallagos. Gracias por soportar la indiferencia oficial. ¡Un abrazo!”
Notas.
[1] CDI. 2005. Música y cantos para la luz y la oscuridad. 100 años de testimonios de los pueblos indígenas. Música y cantos huicholes grabados por Carl Lumholtz. Mencionan que las 42 pistas incluidas son una selección de 60 grabaciones donadas por el Museo de Historia Natural de Nueva York. Se dice (p 26) que un pito de carrizo aparece en la p. 56 del El México Desconocido[1], pero no se muestra.
[2] Fue obtenido con el programa Cool Edit Pro.
[3] Felipe Solís (finado) dijo que esa flautita se perdió cuando los investigadores la analizaron, como Daniel Castañeda. Sugirió que platicara con los de la Fonoteca del INAH, pero no se interesaron es ese estudio. Tampoco se interesaron otros investigadores que fueron informados, como unos de CONACULTA y otros de las escuelas nacionales de música.
[4] Usualmente, en las exhibiciones y escuelas de arte y estética no se incluye lo sonoro.